Mi historia
Hubo un momento en mi vida en el que mi cuerpo me obligó a parar.
Después de años viviendo con exigencia, estrés y desconexión de mis propias necesidades, apareció una enfermedad autoinmune que cambió muchas cosas para mí. Lo que al principio sentí como una crisis terminó convirtiéndose en el inicio de un proceso profundo de autoconocimiento.
Fue la primera vez que realmente empecé a escuchar mi cuerpo.
Ese momento marcó el inicio de un camino hacia adentro: revisar creencias, patrones, miedos y heridas que venían desde mucho antes. Comprender cómo el cuerpo guarda lo que vivimos y cómo muchas veces seguimos funcionando en piloto automático, sin preguntarnos qué necesitamos realmente.
En ese proceso descubrí algo importante: el bienestar no se encuentra forzando al cuerpo, sino aprendiendo a habitarlo.
Empecé a explorar el movimiento consciente como una forma de volver a mí. Me formé en Pilates y Yoga, y comencé a profundizar también en alimentación consciente y en prácticas de presencia que me ayudaran a sostener una vida más equilibrada.
Lo que empezó como una búsqueda personal se convirtió poco a poco en un camino profesional.
Desde hace más de diez años acompaño a personas que, de distintas maneras, también sienten que su cuerpo les está pidiendo algo diferente: más pausa, más presencia, más escucha.
Mi trabajo integra movimiento, alimentación y prácticas de atención para ayudar a que cada persona pueda reconectar con su cuerpo y encontrar formas más sostenibles de cuidarse.
No creo en soluciones perfectas ni en fórmulas rígidas. Creo en procesos reales, respetuosos y adaptados a la vida de cada persona.
Y si algo he aprendido en este camino es que cuando empezamos a escuchar el cuerpo con honestidad, muchas cosas empiezan a cambiar y a ordenarse.
Si sientes que este enfoque resuena contigo, será un placer acompañarte.